Indios malos…

Nace el folletín en las mismas entrañas de una máquina de imprimir. Su sangre es negra, como la tinta de plomo que le da vida. Un monstruo que crece en el asfalto y la incipiente luz eléctrica que va civilizando lo nocturno. Su ansia son las ventas, en los orígenes de un lector recién alfabetizado.

Hablando de Western, es a finales del XIX cuando la prensa americana comienza a inventar su mito. Muchas veces aún en vida de sus propios protagonistas, gestando las bases sentimentales para la justificación de un expolio.

Es en estos tiempos cuando el Indio es malvado, no avenido, vago, impío y, ciertamente, propenso a la barbarie, especialmente con la esposa, las hijas y ese niñito del colono que solo busca la parte del cielo que le corresponde.

Así, por ejemplo, deliberan los indios sobre el suplicio al que someterán a Fitz Roy, el pequeño cowboy (nº28 pág 9): “…ante todo pondrían al valiente joven en la imposibilidad de huir cortándole los ligamentos de las piernas y vaciándole los ojos. Luego podría proseguirse la tortura sin miedo a que pudiese escapar ni causar el menor daño a nadie…”

O se nos presentará a Dick Navarro, serial leído con pasión a principios del pasado siglo y reeditado en varias ocasiones a lo largo de los años, de forma harto elocuente: En plena fiesta del rico propietario Thorston aparece un joven en estado lamentable, se trata de Dick Navarro. Sus padres, cuando él era un niño fueron asesinados por los Pawnies y, ahora, en la propiedad de sus tíos y primos que lo recogieron huérfano, los pieles rojas han vuelto a exterminar a todos sus parientes.

Trae la cabeza seccionada del jefe de la partida facinerosa, que muestra en la reunión de los principales con sus señoras…”…y desenvolviendo el objeto que llevaba en la mano, liado en un paño, añadió: -Aquí está la cabeza del jefe de los asesinos.- Un grito de horror se exhaló de todos los labios. Las señoras llenas de espanto se estrechaban contra los caballeros y estos palidecieron…” Y lanza su juramento “…-¡Venganza, venganza terrible, señor gobernador! ¡Es necesario vengar a mis padres y á mis tíos asesinados!

El indio malo es el excipiente para la buena conciencia del blanco civilizado. Viejos trucos que, aún hoy, nos llevan a guerras y matanzas. El Eje del Mal, como dirían los gringos.

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Especialmente recomendable es el libro pionero en estos menesteres “Del Folletín al Bolsilibro (50 años de novela popular en españa 1900-1950)” de Fernando Eguidazu. Con esenciales catalogaciones de Jorge Tarancón y publicado por Silente en el 2008. De consulta obligada.

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1 y 2- Dick Norton, el héroe del Far- West. Editorial Vecchi. Traducción del folletín de procedencia Alemana conservando sus portadas. /3-Fitz Roy, el pequeño Cow-boy. Escrita por Luis Millá y editada por Millá y Piñol /4 y 5- Lucha de Razas,Pieles Rojas contra Blancos. Editorial Marco / 6 y 7- Dick Navarro, el terror de las praderas. Editorial Molinas y Mazas con portadas de Segrelles. Originalmente aparecido en 1910 y / 8-Jim Drack, el más valiente Cow-boy de El Gato Negro ( antigua Bruguera).

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