De granos, calvos, gordos y otras atrocidades

 

…….

En la milenaria polémica cuerpo y alma, en ese conocer si su existencia es o no separada, sin duda ha ganado el cuerpo, antes que el alma, su categoría de cosa. Pues lo anímico ha quedado como material poético, es decir, indigente, moneda para depauperados. Es tal la evidencia corporal, su apariencia tan física y contundente, su cartesiana medida tan medible; que el alma, tan rijosa ella y tan poco predecible y de fiar, no es moneda, es poesía, lírica para contrahechos. Cuando se efectuó la medición del alma la cifra fue ridícula: cero coma dos gramos. Sin embargo son la misma cosa. Digamos que el alma es un molesto forúnculo corporal. Un eccema de pasiones que, a veces, se obstina en materializarse en ridículas presencias. En acné, por ejemplo.

Nos mide el cuerpo, nuestra talla es la presencia. Y el ser cosa, a esas edades de la juventud, es vital. Así lo atestiguan los tebeos, que nos avisan de la presencia del alma cuando se asoma al cuerpo como un sarpullido.

Iranzo en las portadas del Capitán Coraje (2D2)

La técnica de Iranzo para la confección de portadas de cuaderno es tan sencilla como efectiva. Pudiéndose resumir en el empleo de 3 planos que engloban la acción de forma sistemática. De modo que, generalizando, un plano de fondo contextualiza la acción; un segundo plano la representa y un plano frontal la puntualiza y dramatiza.

Son portadas de transición entre las descriptivas, empleadas por el folletín y los primeros cuadernos (el plano general como informante) y la portada moderna tendente al plano medio y direccionada hacia el primer plano y el hiperrealismo como gesto de información.

Así, si analizamos la portada del número 21 “Lluvia de metralla” nos encontramos ante el gran Iranzo utilizando la simetría del plano frontal, ahora, como hacía con el de perfil, para significar narrativamente un maximun de dramatización: La mirada frontal hacia el lector – El capitán Coraje y sus acompañantes nos miran fijamente mientras, sigilosos, se disponen a darnos caza. Eso sí, nos consideran el máximo peligro, de ahí sus miradas geométricas de determinación total. El color y la textura con la que aquí dibuja la madera en primer plano nos impone una realidad otra, la doméstica y conocida, somos nosotros, es el lector. De aquí el hipnotismo de esta portada extraordinaria.

Cuando los personajes se dirigen al lector lo miran y es brutalmente acosado.

En este número 24 “Un posadero Ingenioso”, de nuevo tres planos (el segundo, magistral, lo ocupa el espacio que recorre el puñetazo y es la representación de la acción). El tamaño de los candados y las cadenas son dignos de mención por su desmesura significativa y dramatizadora. Una buena portada que en su primer plano, estamos en los cuarenta, aún no ha alcanzado la histriónica perspectiva de la gestualidad de las portadas de los súper-héroes.

La del número 25 “¡Prisionero! es una portada emblemática del hacer de Iranzo. De nuevo otra portada que mira al lector. Ahora es una carga de caballería la que nos pretende arrollar. Y sus dos miradas principales, con sus ojos dilatados, son las de Coraje y, maravilla, su caballo.

La mirada del equino es todo un hallazgo que nos sumerge en el abismo (aquí ya no hay madera (como en la portada del nº21 que nos acolchaba el yo) Ahora nos golpea sin remisión. En su cenit, cuando El Cachorro, Iranzo no se hubiera privado de soltarnos en plena cara un primer plano del vapor explotando a chorro de las narices del animal.

Iranzo es un maestro en el uso del perfil o la frontalidad total como recursos de máxima dramatización. Mientras que el escorzo matiza los perfiles dramatizan brutalmente.

En su portada para el número 27 “Un personaje Siniestro” estamos ante palabras mayores ¡¡atención!!: Portada con feroz gorila luchando de perfil (máxima intensidad pues). Geométricamente la composición es una cruz cuyas aspas son los brazos del gorila y del humano y las patas-manos del gorila. Composición que inunda toda la portada en un primer plano. Y como segundo, de nuevo, la celda inexpugnable (máxima intensidad encerrada en plano cerrado para aumentar la dramatización como el fondo de una tela de araña). Y un tercer plano, fallido, en el que Coraje más bien parece el jorobado de Notre Dame. Consecuencias del trabajo a destajo.

Y así, toda la colección…

…….

Iranzo en las portadas del Capitán Coraje (1D2)

Las raíces de Juan Garcíal Iranzo como historietista se encuentran en el folletín de los años veinte y treinta, dentro de un lenguaje naciente en la historia del tebeo. Cuando reinaba el plano general y la dramatización a través de los grises. Mimetismo heredado de las técnicas utilizadas en el grabado, que habían venido constituyendo el grueso del grafismo impreso y era lo común en la capacidad técnica de las imprentas.

El problema de cómo significar la figura humana, es decir, adecuarla al tono de lo que se pretende narrar, es crucial para que la lectura de una historieta alcance sus virtudes. Y no raras veces lo consigue Iranzo plagado de un saber narrar inconsciente, de voraz lector y simplificadora mirada.

Un estudio sobre Iranzo y sus vicisitudes, tanto de su obra como de su entorno y circunstancia, nos proporcionaría claves de una época crucial en la que la historieta está a punto de alcanzar su modernidad y concretar su lenguaje canónico. Informándonos del peregrinaje de un historietista verdaderamente moderno antes de tiempo, que alcanzó su maestría en los años cuarenta con prodigiosas páginas de historieta muy por delante del común general de su época.

Son pocos los historietistas que han dominado el perfil de la manera en que Iranzo lo alcanza como elemento de composición narrativa. Veamos: el perfil en Iranzo significa la máxima intensidad dramática. Sus máximas emociones las suele expresar mediante el perfil y su utilización en portadas de cuaderno.

El gran pecado que se le atribuye a Iranzo para descenderlo de un lugar preeminente en la historieta autóctona, ha venido siendo la caricaturización de su grafismo. Terrible pecado que trastorna las bases de la creencia popular en el realismo y la representación realista como la cúspide de la representación, cuando, precisamente es ésta la que oculta con su escaneado mirar la realidad misma transformándola en idealismo.

Gracias a este su quebrantamiento de la ley, Iranzo nos sumergirá en el verdadero opio de la historieta: su multirepresentación evocadora. Este tipo de dibujante híbrido siempre ha provocado, no en el lector sino también en el connoisseur, una gran desconfianza por vagar fuera de lo académico y aceptado.

Así, efectivo es el uso del fuego en las portadas de los cuadernos de historieta. Las llamas (intenso naranja tramado y bordeado por un carmín sobre amarillo) atraen al lector como un atavismo.

No lo descuida Iranzo en la portada del número diez (En poder de Valliso) de su serial El Caritán Coraje:

3- Plano de fondo – espacio cerrado, inexpugnable y hermético. Resuelto con manchas negras y valorado con rayado de grises.

2- Un segundo plano – Las llamas. La claridad inmensa que recorta el fondo oscureciéndolo más, si cabe. Resuelto con simples trazos apenas insinuados.

1- Y, finalmente, un primer plano de los héroes atrapados por los planos anteriormente citados. En tensión (encadenados y ante el peligro de morir abrasados) Resuelto con trazos simples, ahora vigorosos. Narrando el sufrimiento.

El poder dramatizador del pincel es ejemplo claro en esta portada. El pincel dramatizando sin apenas valorar la línea (siendo que utiliza la textura para alcanzar éste cometido) Será el gris del rayado continuo, contrastado con la masa de negro, el que dará valor al dramatismo que recibe el lector leyendo lo dibujado.

Iranzo utilizará este sencillo método en sus mejores portadas. Junto, no lo olvidemos, a su primitiva y a la vez magistral utilización de la perspectiva.

Las mejores portadas de Iranzo están dominadas por una composición de perspectivas de una sencillez brutal y de un primitivismo directo.

Si, en su caso, el primer plano de esta portada se hubiera ejecutado con el pincel sobre el contorno y línea de los personajes, valorándolas, engrosándolas y afinándolas hasta producir cierto grado de dramatismo, en vez de cómo lo hizo sobre un gris de rayado (porque las líneas negras continuas simulan grises), entonces, el valor de los demás planos hubiera decrecido frente a un primer plano sobrevalorado, de forma que entraríamos ya  en otro tipo de portada más de personaje que de ambiente, más individual que epopéyica.

Iranzo, además, sabe colocar a sus personajes de espaldas en su mejor primer plano. Sin embargo, este recurso tan empleado y efectivo no nos conduce la mirada hacia lo que el enigmático personaje esta mirando. Siendo precisamente el antagonista visto el que nos prestará sus ojos para sentir las emociones del que mira. Es decir, toda la atención recae en el antagonista del desconocido que lo mira de espaldas, describiéndo su peligro. Así, podemos ver la portada del número veinte del Capitán Coraje (A estocada limpia) en la que nos presenta al Capitán dispuesto a la máxima lucha ante un primer plano que casi todo lo inunda y amenaza.


…….

La primera edición de El Capitán Coraje fue publicada por Ediciones Toray en 1946. Más tarde, en 1958, la misma editorial lanzó una segunda edición. En esta segunda edición de 1958 hay portadas no ilustradas por Iranzo… Otras las redibujó éste, no en 1958, sino hacia 1950 para una edición en álbum que la misma Toray puso a la venta (reentapaban tres cuadernos y así vendían los restos de la colección) (Pedro Porcel dixit)

En la segunda edición, generalmente se limita a ampliar un poco y redibujar las portadas de la edición del 46 lo que, por otra parte, las hace más modernas al mitigar el plano general clásico de los cuarenta y estar a sangre, tanto que algunas de ellas me llegan a gustar más…no así en su conjunto, pues las primeras contienen un intenso sabor al estar mejor dibujadas y acabadas…aquí hemos optado por dejar que el lector contemple ambas ediciones.

Podrá así apreciar el lector, además de sus diferencias, la capital importancia de la  técnica en las imprentas, tanta que una historia estética del tebeo es incomprensible sin un estudio de los avances técnicos de las mismas.

(continuará…)

Colmillos de papel

Decididamente en las novelas de quiosco se muere.

Incluso en las románticas una muerte otra cercena la vida con esa mortaja de resignación que viene en llamarse “ama de casa”.

Es el arma de fuego la reina del matar, por su sencillez y economía…pero tiene el gran inconveniente de ser en extremo ruidosa y estridente, alarmadora y un tanto vulgar…a no ser que se ejerza en duelo, donde ya la técnica y la templanza nerviosa juegan su papel y ser un gun-man es ya oficio.

Particularmente me quedo con esa sutileza muda que es el arma blanca, las uñas de la fiera, aún vestigio de lucha ancestral en la que el asesino ronda la pieza, se desliza sutilmente y agazapa en una espera donde no deja de producirse esa metafísica trascendental que se da en la soledad y el silencio poblado de vacío. Es allí donde una suprema tensión fija su mente en una especie de voluptuosa nada. El matador, y no hablo de la riña tabernaria con profusión de acero y melodrama, espera alienado, otro, en una deshumanización que lo regurgita en fiera.

El que va a morir, en estos casos, ante su fehaciente óbito siempre se sorprende. Incluso ensaya una mueca que, en otras circunstancias, pareciera teatral y de vodevil. Como si quisiera arrancar una sonrisa al auditorio. Pero, ahora, aquí, no hay espectadores. Porque sólo la marmórea faz del asesino asoma con mirada de estatua, que es como no mirar nada. Además, el que será cadáver a poco tardar, pierde su escaso tiempo en la contemplación de su propia sangre y deja de observar ese orgasmo reparador final que destensa al asesino súbitamente y que, en un instante, leve, lo devuelve a su humana parquedad y miseria. Porque el orgasmo masculino no puede detenerse hasta que se completa la eyaculación. Y ya todo está consumado.

Más tarde los maderos con una tiza trazarán la silueta rupestre del muerto y el arma, en caso de hallarla, se introducirá en un sobrecito de plástico para que el odontólogo penal la escrute y dictamine en papel sellado.

…….

Con portadas de Jaume Provensal (1,2,3 y 6) y Emilio Freixas (4 y 5)

El Arte del Fumar (4D4)

 

…….

Jamás cantaremos bastante los múltiples beneficios que proporciona el tabaco al espíritu. Amén de librarnos de una dependencia malsana de lo correcto y las buenas formas que propugna el capitalismo aberrante.,, Con el tabaco deleitamos nuestros sentidos alegremente, tonificamos el humor, descansamos de preceptos, hacemos buñuelos a golpe de lengua, aromatizamos el paladar, somos benignos con nuestros malhumores, damos una pausa al ajetreo civil y, en fin, nos vamos obituando henchidos de placer…aaaaaah!!!!

Así acabamos este mes dedicado al magnificiente arte tabaquil….asi que, fume… o se lo fumaran a usted.

El Arte del Fumar (3D4)

…….

Más arte con nicotina en este mes dedicado al viejo Tabaco.

…….

Con diez cigarros por banda,
ordenada en dos hileras,
no prende tres, sino entera
su cajetilla Pedrín.
Y entre mamporro y mamporro,
se enciende su cigarrillo,
pues es fan enfebrecido
de tebeos de postín.
Como el Jinete Fantasma,
genial creación de Ambrós,
del que aprendió el noble arte
de aspirar humo sin tos.
Don Roberto le reprende:
¡Vamos, Pedrín, deja eso!
o acabarás como Svintus
que, cuando tiene un minuto,
le da al canuto.
No querrás que te denuncie
ese perrito faldero
y anónimo transeúnte
por el vicio tabaquero.
¡Qué vida ésta! replica,
mientras tira el cigarrillo,
¿no será por la hipoteca
la mala leche del pillo?

(El Marqués de Santillana. Obras Completas. Tomo V. Pág 512)

El Arte del Fumar (2D4)

…….

El viejo arte de la nicotina se nos va mientras los medios de comunicación falsifican la realidad con la censura de la “corrección”. Son tiempos en los que las masas aceptan la pedagógica castración paternalista y asumen el masoquismo como forma de supervivencia. Se trata de la superchería que abonamos cada día…(Don Vicente Calabuig, borrachín de taberna y pensionista lisiado. Una eminencia)

El Arte del Fumar (1D4)

…….

Lo que produce evasión, si no puede ser controlado, se prohibe. Y la evasión que no puede ser susceptible de una pederastia mental encaminada y dirigida es nociva. En esas estamos.
El pensamiento religioso e idealista no es otra cosa que el triunfo del estreñimiento. Y cuando la religiosidad o el pensamiento político alcanza la sutileza monoteísta, lo astringente alcanza su zenit y, así, lo evacuable permanece en el interior sustituyendo al pensamiento. No obstante, la manada lo celebra, aplaude y se encharca en las glorias de la intolerancia. Y es que cuando el esclavo se siente verdugo se reconforta ampliamente.

…….

Las litografias corresponden a la serie “Alegorías infantiles Cubanas del cigarro y del Tabaco” impresas en la fábrica La Honradez. Publicadas en el libro “Marquillas Cigarreras Cubanas”.

Signario Popular

…….

¿Pensó Gutenberg en excelsos fines cuándo inventó la imprenta? ¿Lo hizo pensando directamente en asombrosos y floreados opúsculos de exaltación mariana o en finos y deleitosos arrumacos de trascendente éxtasis poético? O la vio, según parece, y a la vista de la más moderna historiografía, como un trasto para reproducir cualquier ocurrencia?…
Nosotros, por si acaso, seguiremos coleccionando estos papeles de incierta taxonomía en el oceánico devenir de lo Literario…aquí, pues, una nueva entrega de nuestro, parecía olvidado, Signario Popular.

Serra Massana y su Análisis e la comicidad (2D2)

Los estudiosos de la risa y lo cómico nos advierten que, pese a su felicidad, deriva de indignos propósitos. Ya Darwin explicaba la risa como un atavismo en el que se le muestran los dientes al inferior. La reacción jocosa, así, haría referencia a mecanismos de superioridad-inferioridad. Y más que un compartir alegrías haría referencia a un dominar el ambiente estableciendo rangos.
El mismo Bergson en su «La Risa» la sitúa como un fenómeno exclusivamente humano. para él, el hombre es « un animal que ríe y mueve a la risa ». La rigidez humana es para Bergson sospechosa e insociable y se la castiga mediante la risa. De tal forma que uno se ríe de lo que no es socialmente útil.
Para Freud el chiste sigue las mismas pautas que se dan en la elaboración de los sueños, es decir, son regresiones al pensamiento más primitivo, a su modo de representar. Una especie de benigna neurosis que sublima los impulsos asociales y, a la vez, se descarga del cansancio de lo lógico y realista para aliviar la ansiedad.
Para Serra Massana lo cómico no anda muy lejos de lo expuesto. así « La Comicidad es lo que provoca la reacción jocosa mediante un conflicto de compatibilidades que, con cierto ingenio, comporta desprestigio ». Y así nos lo hace saber al final de su libro. Para Massana su mecanismo es el desprestigio de un sujeto o de un concepto al que se le opone un planteamiento correcto y otro semi-apropiado.
Así las cosas, a uno casi le da vergüenza reírse de nada, no sea que lo tomen como una agresión. En fin, seriedad señores.

…….