Peñarroya – Siempre se Exagera

El humorista, por fuerza, pronto se da cuenta que las palabras, y el mismo lenguaje, son tan engañosas como la realidad misma. La más reciente gramática comienza ya a caer en la cuenta de que el tono y matiz con el que son pronunciadas las palabras hace variar su significado. Es la grandeza de las palabras, su multitudinaria significación, aún sin constatar mediante signos en el mismo escribir. Pues la intención del hablante se pierde, y mucho, en lo literario, a no ser que al auxilio de la palabra acudan muchas otras, matizándola.

Una verdad a medias, tal como se dice, es impecable en su plasmación. En estas verdades no se utiliza ningún término que mienta. Mas, paradójicamente, su significado es la impostura. Y en estos chistes de Peñarroya, ese engaño, con la introducción del sofisma en sus términos, será la base de su comicidad.

Peñarroya nace en 1910, en la localidad de Forcall, espléndido paraje de Els Ports de Morella, junto al más que probable asentamiento ibero-romano de “Lasserensis”, del que ya dió noticia Ptolomeo. Donde podemos admirar los restos de la ciudad amurallada de la “Moleta dels Frares”. Allí, en Forcall, el embutido y el conejo con caracoles dan fe de su excelencia.

Don José Peñarroya, sin embargo, tras la contienda civil en la que participaría, comenzó a dibujar en los estudios de dibujos animados Chamartín en Barcelona (1942-1945) donde coincidiría con los dibujantes Cifré, Iranzo y Escobar. Colaborando en la ejecución de los cortos de “Don Cleque”, dirigidos por el meticuloso dibujante F. Tur, y en los que  dirigía el mismo Escobar, “Garabatos”.

Una vez que Pulgarcito asomó de nuevo tras la contienda, Peñarroya dibuja para el tebeo de Bruguera a Don Pio (1947), Calixto (1947), Gordito Relleno (1948) y para el semanario Campeón su Don Berrinche (1948).   En esta época, junto a Cifré, trabaja en la redacción de Bruguera realizando cabeceras, ilustraciones para las secciones de continuidad, espléndidas portadas, cientos de chistes y demás trabajo de mantenimiento. Será en 1957 cuando, de nuevo junto a Cifré, y ahora al lado de Conti, Escobar y Eugenio Giner, crearán la revista Tio Vivo, ya desligada de la editorial Bruguera, y un tanto hastiados del trato que recibían. Un año más tarde todo se irá a pique y, de regreso al redil, continuará creando personajes como su Pepe el “Hincha” (1962) o Pitagorín (1966) entre otros… Cuatro años antes de su muerte, acaecida en 1975, el personaje Draculino amenizaría las páginas de Terror Fantastic.

Fue en 1951, para el DDT, cuando realizó la serie “Siempre se Exagera”, de la que el lector ha podido ver aquí una pequeña muestra.