Futuros atrapados en el Hoy

Siempre me hace gracia, no he podido evitarlo, aquel aficionado a la ciencia ficción que tasa la calidad de un relato por su mayor o menor grado de ajuste a lo científico. Con tal proceder cualquier relato de SF queda, pongamos que a la semana siguiente, desfasado y erróneo.

La ciencia, lo crean o no, porque ya lo científico es hoy un fenómeno de fe, como lo fue en la edad media la pantomima cristiana, es una mirada más sobre la concepción moral de la realidad.

Deslumbrante, eso sí; pero artificiosa y pobre. Pobreza que arrastre desde su misma concepción basada en la corroboración de una premisa para concluir generalidades. Cree, pues, que existen acontecimientos idénticos, situaciones exactas a otras. Cuando no es así.

La SF es una proyección del Hoy, aunque indague en el mañana. Tal que su especulación obedece a una elucubración moral de lo inmediato. Como en este inmediato, aquel hoy, que hemos visto en estas maravillosas litografías ( En L´An 2000) que el dibujante Jean Marc Côté realizó para decorar las cajetillas de unos cigarrillos en 1899 especulando, en las mismas puertas del siglo XX, lo que nos depararía el futuro. Lo científico a volado, pero aún conservan todo lo demás, que es lo interesante.