Tierra de milagros

Se dice del Milagro que es acto del poder divino, superior al orden natural y a las fuerzas humanas. Al día de hoy ya escasean los milagros. Pero hubo un tiempo en el que en la piel de toro se dieron a millares. Y raro fue el pueblo, la villa, la ciudad o el municipio que no podía reunir un ramillete de manifestaciones divinas de andar por casa. Fueron tiempos en los que dios hacía turismo y otorgada, como ahora se hace con los vinos, denominación de origen y sello de calidad al lugar.

Etimológicamente la palabra proviene del latín “mirari” que significa: ver con admiración. De ahí el “miraculum” que es la maravilla, el portento. Incluso su despectivo “miracula” que es la mujer feísima, monstruo de fealdad.

Los sinónimos de la palabra son instructivos, así: será “portento” cuando la naturaleza sea su artífice; “prodigio” cuando sea fruto de lo humano, la vida o el mundo. Y “maravilla” cuando la aplicamos al arte.

Traemos hoy aquí esta pequeña colección de azulejos votivos y propiciatorios que diversos pueblos del maestrazgo fueron depositando el la Cueva Santa, milagroso espacio cercano al pueblo de Altura, en la provincia de Castellón, es decir, en Spain. Los tomé con cámara fotográfica perturbando la oscura soledad que envolvía la milagrera cueva (de ahí ese flash que, cual dedo pagano, perturba su grafía)