Lluvia en Nueva York

Ann Blyth – 1928 Mount Kisco. NY

Ya a sus cinco añitos cantaba en las estaciones de radio con una voz insufrible (todo sea dicho). Un poco más crecida actuó en los escenarios de Broadway y ,a sus quince, ya hace sus pinitos en los musicales Hollywoodienses de la Universal.

No estará de más verla en el film “Alma en Suplicio” (1945). La imperecedera adaptación que realizó Michael Curtiz de la novela de James M. Cain “Mildred Pierce” (1941). Novelista que en palabras de Harold Strauss…”podía revelar los impulsos primarios de la codicia y el sexo en menos palabras que cualquier otro autor que conozcamos”…Aquí, Ann Blyth, hace de hija malcriada de Joan Crawford. Madre que se sacrifica por ella obcecadamente en medio de una sociedad sin escrúpulos, zafia y corrompida. Como vemos, el mundo no cambia ni un ápice. Imprescindible.

Cornel Wilde – 1915 Nueva York.

Fue un clásico en el cine de Aventuras del Cinemascope chillón. También, en su juventud, miembro del equipo Olímpico de Esgrima. Lo que le aporto cierta compostura estética para la acción filmada. Dirigió ocho películas, y entre ellas su obra maestra “La Presa Desnuda” (1966), donde dirige un safari en el África misteriosa que acaba como en “El malvado Zaroff”, siendo perseguido por los miembros de una tribu que, si le dan alcance, lo mataran. Antes el jefe de la tribu le dará la posibilidad de escape dejándolo desnudo (entiéndase con un pantaloncito) y un cuchillo para que en su huida se defienda de los perseguidores y de las fieras, que también les apetece tal presa. La idea le vino al bueno de Wilde de la historia de John Colter que, allá por 1809, fue perseguido y escapó de los indios Pies Negros en el desierto de Arizona. Una Maravilla.

Susan Hayward – 1917 Brooklyn. Nueva York.

Si te llamas Edythe Marrender Pearson y quieres ser actriz en eso del cinematógrafo, hay que cambiarse de nombre rápidamente. Así lo hizo Susan Hayward. Que se fue a Hollywood para entrar en la carrera circense del protagonizar “Lo que el viento se llevó”, teniendo suerte de no conseguir un papel en tan desastrosa película.

Escogeremos el film “El Conquistador de Mongolia” Dick Powell (1956) en el que hace de Tártara y por ser maldito; ya que, rodado en el desierto de Utah se dice que del equipo compuesto por 220 personas, 91 de ellos se contaminaron del polvo radiactivo que esparció el ensayo nuclear de Zucchini (1955) y 46 murieron en poco tiempo de cáncer. Y Susan lo pescó.

Película maldita que Howard Hughes se negó a estrenar (sólo en 1974 un copión fue emitido por la televisión). Tambien lo interpretan John Wayne, que hace de Ghengis Khan, Agnes Morehead, Pedro Armendáriz…merece la pena verla, pues , para teorizar sobre el porqué el señor Hughes no paró de visionarla privadamente durante los últimos años de su vida. Misterio.

Humphrey Bogart – 1899 Nueva York.

El hijo de la dibujante Maude Humphrey iba para médico, como su padre, que era cirujano. Combatió en la primera guerra mundial en la marina y su barco fue alcanzado por un torpedo. Y fue entonces cuando una astilla de madera desprendida por la explosión le fracturó la boca, siendo así como adquirió su particular manera de hablar a pesar suyo.

Aclamado actor de cine negro también hizo su escarceo en el Western. Como en “El Chico de Oklahoma” Lloyd Bacon (1939). Donde con su banda de forajidos asalta diligencias, pero el pistolero Jim Kincaid “El Chico de Oklahoma”, que no es otro que James Cagney, le roba a su vez el botín. Después el padre del “Chico” será quien pretenda desmontarle el negocio de Salones presentándose a la alcaldía para acabar con él, y claro, Bogart, aquí enfundado de pies a cabeza de negro sepulcral la emprenderá contra el vejestorio ejemplar. Rareza.

Mona Freeman – 1926 Baltimore, Maryland.

Resulta que no nació en Nueva York, pero da lo mismo. Fue el magnate Howard Hughes, que estaba en todas, el que se fijó en esta modelo que trabajaba en Nueva York y la contrató para el cinema de Hollywood.

Apacible actriz que, de cuando en cuando, aparecía en comedias blandas, Westerns o en episodios de Perry Mason, Maverick, Caravana…Su mejor intervención puede que fuera en “Cara de Ángel” Otto Preminger (1952). Aquí apreciaremos a Mona en un buen papel secundario mientras contemplamos a una Jean Simmons perversa hasta la médula, manipuladora, enferma mental, enamorada de su padre y odiadora de su madrastra ¡qué más podemos pedir!. Especial atención a la banda sonora de Dimitri Tiomkin, fantástica.

Harry Belafonte – 1927 Nueva York.

En realidad, más que actor, que lo era y malo, el Belafonte era cantante. “El Rey del Calipso”, como inmerecidamente le adjudicaron. Ya que en este género musical nacido en la isla de Trinidad y ejecutado con una percusión a base de bidones de petróleo de 55 galones canónicos y que dan hasta 14 notas diferentes, habían mejores y más verdaderos calipseros que en sus edulcoradas interpretaciones. Así, mejor escuchar a la TAPSO (The All Percussion Steel Orchestra) para apreciar mejor el calipso cabal.

Por ver algo de Belafonte, bien pudiera ser “Apuesta contra el mañana” de Robert Wise (1959) el de las magníficas películas fantásticas. Film entretenido sin más, negro él, sobre el racismo. Aunque lo mejor es su reparto, con Robert Ryan, Shelley Winters (siempre maravillosa), Gloria Grahame…Se deja ver en estos días invernales.