Realidades Dementes

1975 por Salvador Fabá

1975 por Salvador Fabá

1981 J. Núñez

1981 J. Núñez

1982 Bernal

1982 Bernal

La realidad no se deja observar. Permanece siempre agazapada. No es cosa ni objeto. Lo es en cuanto establecemos unos parámetros para medirla. La realidad es, pues, una ficción.

La realidad sólo se puede representar, pero al utilizar un lenguaje para representarla, con su representación vamos a representar otra. Así pues, la representación de la realidad es una cuestión de fe. Existen realidades porque las miradas son otras. La realidad admitida es una convención. Vivimos en ella y nuestra vida se confunde con su propia convención.

La realidad sólo se puede representar por medio de lenguajes. Nos referimos a ella con una abstracción, la representamos por medio de metáforas. La realidad es una metáfora. Nuestro pensamiento es otra metáfora, una superestructura civilizada, tan ajena a las realidades como lo humano a la naturaleza. Es decir, ya no somos, nos son los lenguajes.

1982 García

1982 García

1982 Desilo

1982 Desilo

1982 Fabá

1982 Fabá

1983 Pujolar

1983 Pujolar

No menos de cincuenta lenguajes tipificados aprende un ciudadano a lo largo de su vida, siendo uno de ellos el de su propio trabajo. La realidad es pues una mezcolanza de signos que se corresponden con su propio discurso.

Fue propicio el final de los sesenta al planteamiento de otras realidades. La popularización de las drogas como mercancía alcanza entonces todos los hogares y la población le coge gusto a su simulación. En el nicho juvenil, es lo musical el propiciante de su secularización. Desde el barroquismo ornamental del pop psicodélico anglosajón a la salmodia iterativa del West Coast, el viaje se pone de moda. El Krautrock especula en sus alcantarillas y hasta el mismo Stockhausen se centra sobre el asunto en su matemática musical. Autobuses lisérgicos se flotan para su propagación, desnudos almuerzos desmenuzan las palabras…y no podía ser menos este pop de portería que es la novela popular, proponiendo en la ciencia ficción las más absurdas de sus especulaciones…luego vendría la iglesia, las iglesias, con sus ataques de celos como eternas propietarias de lo absurdo, como gestoras de la sinrazón. Y, a su lado, la policía.

Anuncios