Joe Sheridan (1) Geografía sin ley

01-Bisonte-392-1955-Provens

02-bufalo-129--1956-Carlos-

03-ST-135-1958-Bernal

04-BO-019-1961

Joe Sheridan es un buen ejemplo de una manera de confeccionar literatura popular que bebe en las genuinas fuentes de la novela de aventuras norteamericana, aquella de los Twain, Harte, Cooper…cuyo modelo narrativo es el romanticismo. Modelo que por muchas razones, no siendo la menor su coincidencia con la expansión de las primitivas rotativas de prensa popular, marcaron un modo de hacer literatura épico-realista que los USA nunca han abandonado. Es Sheridan la aventura en su concepción clásica, aquella con el esquema prefigurado de la Odisea, que nos va narrando el itinerario vital de un personaje que partiendo de un juramento, a Joe Sheridan le gusta llamarlo promesa, misión, consagra su devenir hacia su cumplimiento. Novelista, pues, de frontera  en los inicios de la expansión norteamericana hacia el Oeste. Frontera con bandas de abigeos , tribus indias, preferentemente Sioux y Soshones, pues a Sheridan le agrada la documentación y anda en sus relatos allá por  Montana, Wyoming, llegando a Nebraska, Oklahoma o Texas… con precisión geográfica.

05-K-325-1964-Jose-Curtiell

06-AsO-251-1964-Tamburejo

07-Col-374-1964-Emilio-Frei

08-BO-281-1966-Jaime-Proven

En este espacio temporal nos narra el descontento aborigen, la extensa hacienda ganadera, al solitario colono expuesto a la rapiña de unos y otros, la primitiva ciudad todavía en estado larvario, los espacios geográficos donde se refugian los ladrones y los pistoleros desubicados tras la guerra civil. Allí donde la autoridad y la ley apenas se han establecido, y son los Fort Reno, Apache, Alliance…los que ofrecen un tibio reflejo de ésta sin ocultarnos la miseria de la corrupción que en ellos se ocultó.

Es Sheridan gran narrador de acciones a la intemperie, especialmente aquellas que ubica  en cañones y macizos montañosos repletos de quebradas, agrestes picachos, angostos pasos y desfiladeros imposibles. En ellos la acción se ampara en certeras descripciones, movimientos precisos entre lo mineral y perfectas dramatizaciones de lo geográfico. Un mundo, éste de Sheridan, donde la marginación del fronterizo delincuente es código comprensible, sin caer en la mitificación del fuera de la ley. Pormenorizándonos sus miserias y dificultades. En sus novelas, tampoco la mujer es estereotipo, siendo ante todo ser humano.

Fieros cabecillas de revoltosos indios pueblan sus páginas, horrores y torturas nos son expuestas, odios y desmesuras humanizan a sus protagonistas…en espacios duros, fatigosos y mortales. Ofreciendo una sensación realista, y no exenta de crítica, de aquellos tiempos y lugares en los que el hombre blanco expolió un territorio a golpe de barbaridades.

…….

Las portadas correponden a:  1955, de Jaime Provensal / 1956, Carlos Freixas / 1958 de Antonio Bernal / 1961 / 1964 con ilustración de José Curtiella / 1964, de Tamburejo / 1964, de Emilio Freixas / y 1966, de Jaime Provensal.