la guerra entrañable

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Ahora que defendemos la paz en el globo y ya sabemos qué es eso del fuego amigo y reconstruimos lo previamente destruido (por cierto, invento de Nerón) tendremos que refrescar lo que antes se sabía: las guerras tienen sus personajes simpáticos y entrañables y un lado humanitario que los setenta se empeñó en destruir mostrándonos los horrores de las contiendas. Pero allá por los cincuenta la cosa no era así, había buenos y malos. Y como nosotros éramos los buenos mejor que mejor.

Por aquel entonces el cabo chusquero era ese hermano mayor que nos sacaba del apuro mortal; el inglés robatumbas era un buenazo con los niños; o el electricista chapuza enrolado en el ejercito daba la victoria con uno de sus apaños caseros. O aquel otro sargento, que decía sí a la más arriesgada de las misiones, como Don Ángel…pero estaba Hans, el pobre, que perdió la guerra…