Sansón y Calvicie (una Historia Sagrada)

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De un modo alegórico el ciclo de la vida se dio en Bruguera con dos clásicos de su publicidad interior.

Primero, el joven lector de los sesenta se topó con su propia pujanza: el músculo y la exuberancia. Y tuvo que aprender qué hacer con ella. Y, claro, llegaron los ochenta y le sucedió la calvicie, el inexorable paso del tiempo, el ocaso.

Fue como si la publicidad acompañara al lector en su misma decadencia.

También fue una constatación de la Historia Sagrada en su mito de Sansón. Puesto que Dalila, que sabía que la fuerza reside en el pulso de la juventud, simuló la vejez con la metáfora de la calvicie, también castración del propio Sansón, necesitado ya de Fe para ejercer una acción sumida ahora en la ceguera de lo irracional.

Y es que nada dura lo que parece. Ni siquiera el bolsilibro. Que no murió en su senectud, sino trágicamente, como le corresponde a lo aventurero, en la maraña de la bursátil araña.