el cielo es una pipa y el infierno un cigarrillo

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El mundo cristiano siempre ha tenido el firme propósito de administrar en exclusiva todo lo referente a la ebriedad. Todo trip que salga de sus cauces es nefando, perverso y abominable. Se le escapa.

Aprendió de su excelencia desde su cuna: las urbes romanas, donde la ebriedad se expendía en numerosas y coquetas tiendas. Y la vio rival.

Y aunque su murga en contra del tabaco nunca cesó un instante, fue la hiperpuritana USA la que exportó uno de esos pequeños fascismos amparados en la salud que vamos padeciendo. El nuevo pueblo de dios es así, no concibe otro.

Pequeñas dosis de iconografía moral tabaquera se dieron en el bolsilibro. Los malos ya fumaban y los buenos calaron sus pipas en el pocillo de la decencia.

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1951 con portada de Emilio Freixas. / 1952, también de Freixas. / 1957. / y 1957 (1960 3ª ed), de Freixas. Como vemos, dibujante generoso, muy dado a dar de fumar a sus retratados.