el individuo como cáncer

El individuo como reminiscencia del pasado dejó de tener valor. La masa no reconoce su discurso, no lo comparte.
El sujeto, aquí, como en la megamanada, ha desaparecido. Y su esporádica reaparición en la masa es irrelevante.
Si algo le sobra a la masa es lo singular. Pues la masa ya es objeto al que aprendió a mirar un sujeto extrañado, al que sólo le complace el melodrama.


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La masa es un discurso moral y es la voluntad del objeto, un ello sin yo, un super-yo huérfano que se mira a sí mismo. Como un narciso complacido en su opacidad.

En los media el sujeto es aniquilado, es el monstruo que desmembra su periferia, una enfermedad.

En los media la masa representa su propia escenificación y no acepta otro discurso que el de su propio espejo.

Ante los media el individuo deviene en canceroso y se multiplica como en un cuadro de Warhol para no significar, para anularse en su letanía.

Los media en la sociedad tecnológica son un chute gratuito y patrocinado.

Al objeto ya no le es necesario el sujeto. No necesita comprador, sólo compradores.

 

portada de Espacio-Mundo Futuro 1968. Ediciones Toray.