noticias sobre la mirada

El ojo, en contra de lo que pudiera parecer, no ve. Y confrontado a los demás sentidos, aún ve menos. Es el más ciego de entre todos ellos. Una excrecencia de la masa encefálica tan minusválida que sólo provoca ilusión.

Para la ciencia médica el ojo no es más que un apéndice externo, sólo comparable a un matamoscas de cinta antiguo con pegamento azucarado. Capaz de atrapar la realidad por sus huellas y, más tarde, el poso desplomado ya difunto, reatraparlo como objeto vía razón.

Miramos pués, parece ser, con el cerebro, no con la vista.

En un mirar abstracto, conjugando sensaciones, relacionando texturas, identificando sucesos parecidos, tal como lo hace el ciego.

 

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Así que, para darle cierto sentido de realidad a esas percepciones débiles, a esas huellas de lo otro, se necesita asir lo inalcanzable, lo no visto. Hacerlo real nombrándolo.

Necesitados en un creer que el ojo capta el objeto, ya no tenemos ningún reparo en inventar lo visto.

Realidad mil veces inventada tras múltiples miradas que se van almacenando en el tiempo. Así, lo metafórico, ese flavour de lo real, como en las conservas, se va fosilizando en sustantivos. Tal como hace el arqueólogo a partir del trazo de un diente, la esquirla de un metacarpo o el coprolito inodoro deviniéndolo en real cosa.

 

 

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Portada de Antonio Bernal para el número 669 de La Conquista del Espacio.Verano de 1983 .