La máquina fascinante (1)
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La fascinación humana hacia la máquina, hacia el utensilio, se pierde en la noche de los tiempos. ¿Hasta dónde hubiera llegado el desarrollo de la mente humana sin el apósito del invento? ¿Continuaríamos entre las ramas del ancestral árbol?… No, no hubiéramos sobrevivido a la dentellada del depredador per se que nos rondaba impertinente…todo comenzó tras la firme determinación de empuñar la mítica quijada de asno, así se inauguró el primer atisbo de ciencia práctica. Inventemos pues, inventemos…sin parar, hasta nuestra total sustitución, hasta el abandono definitivo de la vil Naturaleza, nuestra congénita enemiga…abajo el Rousonismo y sus arcadias inexistentes. De nuestra naturaleza no debe quedar ni su recuerdo…Seamos cosa.
( John Fox Quevendall – ” Más allá del superhombre” Fístula Mater Ediciones 1917)





























Insólitos grabados …pero así es el mundo. El tiempo y el dinero se nos ha ido en incontables sacrificios, todos ellos en aras del progreso. Gracias a la electricidad, lo mismo se le vuela la cabeza a una mula que se achicharra bonitamente a un reo. Eso sí, frente a la soberana estupidez de hacer ejercicios en casa cual marioneta mirando a una puerta cerrada, me quedo con la utilidad para el bienestar común de la república que se deriva de la aplicación de mecanismos tan cómodos y seguros como el que se nos propone para erradicar de una vez por todas la molesta y contagiosa sarna.
…tiempos de suciedad aquellos…sin embargo, el arador de la sarna es uno de los animales más bellos que existen, mire por donde…lo tuve que dibujar para un prospecto higiénico y me sorprendió su perfección…
Arrancando cabezas de asno a cañonazos… ¿En qué demonios debía consistir el meollo de tal experimento?
…la fiebre Muybridge, Abuelito…fotografiarlo todo para estudiar el movimiento de las cosas..en este caso carne…