tiempos de carajillo







Uno de mis escasos devaneos sociables lo practicaba, allá por los setenta, en el bar Las Torres. Recién levantado y aseado a las seis de la mañana, me encaminaba hacia dicho establecimiento para fumarme un Bisonte, o dos, y pedirle al camarero un carajillo, por supuesto, de Veterano. Mientras, aguardaba al autobús que me conduciría al manicomio.
Aún en mi retina conservaba la contraportada del bolsilibro que me aguardaba sobre la mesita de noche, donde una señorita con permanente me sonreía ofreciéndome una copita de coñac. No entiendo tanto de espirituosos como para disertarles sobre la bondad de dicho mejunje. Lo que sí se, es que el carajillo fue bebida nacional en tiempos en los que el día amanecía siempre a la misma hora y la modernidad aún era cosa de pijos.
Había quien continuaba todo el día con esto de los carajillos, quizá para soportar la vida. Ahora se soporta con un zumo y un croissant y, en vez de observar, como yo hacía, las cabriolas de las cucarachas que amanecían al calor de la Faema del bar, nos endosan un periódico gratuito con las consignas del día. Yo, aún, por si acaso, me pongo el despertador a las seis, sin falta, me tomo un carajillo y me vuelvo a acostar. Porque ya no voy al manicomio, que me hicieron la baja.
Pueden continuar con esto del Veterano con loa amigos de Bolsi&Pulp, donde les ofrecerán unas copitas en amable compañía
…….
La publicidad es de 1963 1 y 2. De la 3 a la 6, es de 1964. Y la última de 1967

Impagables su texto, el barquito de hierro forjado finamente estilizado de 1967 y el impresionante tanganazo en vaso de tubo que se está arreando la señorita de la tercera ilustración…
Elena Duque.
En efecto: una señora.
En un spot televisivo de la época -en blanco y negro, por supuesto- se cantaba a ritmo de sardana:
“Veteraanoo tieene, tieene esoo… Veteeraanoo tieene ese saboor.¡ESO QUE GUSTA! ¡Y TIENE ESO! Un veteeraano saboor, un veteeraano saboor…”
La cámara enfocaba las manos de los integrantes de la “colla sardanista” que apuntalaba enfáticamente las frases que he escrito en mayúsculas. Los instrumentos de la cobla daban un golpe seco.
En las vocales tartamudas, la tenora se recreaba.
La señora del spot aparecía vestida con un traje típico catalán y guantes negros calados hasta el
codo. Pronunciaba espesamente la “s” de “eso”.
Corría el año 1965.
…¡¡¡Cielos, Veteranía!!!…me puse a bailar y todo…lo recordaba vagamente y usted, con esa transcripción tan elocuente, me reavivó la cosa…aunque no sé si en las sardanas corría el coñac…puede