colecciones : celebridades
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Celebridades. 1952. Editorial Dolar. Madrid
En su declaración de intenciones, Celebridades, proponía que el lector “obtuviera la mejor balanza para su cultura alineando a los hombres fuera de la ley junto a los grandes genios”. En tal cóctel ganaron los malvados por goleada. ¿Qué podía hacer Eva Perón o el padre Flanagan al lado de Mata-Hari o Al Capone?
En esta colección, con cabecera de peluquería masculina, la nómina de los buenos tuvo que reforzarse con celebridades fantasmales como Arsenio Lupin, D’Artagnan o Guillermo Tell… y tampoco pudo ser. Y, es que el bien es tan aburrido…
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Por orden: 1952?, con portadas de John Ray / típica contraportada anunciando el próximo número de la colección. / y, resultado de la encuesta “Yo Acuso”, donde el pueblo lector dilapidaba a un autor que era puesto de patitas en la calle. ¡Bíblico!


















Rafael Pérez y Pérez, el gran folletinista y novelista de género rosa. ¿Sería a él a quién le correspondieron esas 12 novelas de regalo?
Espero que sí, porque, por aquel entonces contaría con unos 60 años y le entretendrían bastante en su huerta de Alicante. De una de sus novelas Los Cien Caballeros de Isabel la Católica, se inspiró Manuel Gago para su Guerrero del Antifaz.
Dólar, editorial de sólidos principios cristianos, organizando un juicio popular para infamar públicamente a uno de sus autores… admirable e insólita encuesta!
Tampoco se asombre, Roberto, he conocido de cerca esas encuestas que utilizan los editores cuando les va mal el negocio. Es cómico que nunca se les ocurra que son ellos los principales culpables.
Eso sí, ésta es demasiado cruel (y muy cristiana por otra parte).
Tiene usted razón, seguramente, pero es que titular la encuesta “Yo acuso”… menuda invitación a la delación!
Ha sido salvaje,(más bien debería decir,fué salvaje,pero lo acabo de leer y para mí es actual)la encuesta.
Espero que mi empresa no haga una parecida,¿a qué trabajador deberíamos despedir?.
Vote ahora y ganara una paga extra.
Inhumano,de verdad.
Los editores no suelen ser humanos, señor Angel. Se transforman en huchas con patas.